Marzo trae de vuelta a Madrid algunos platos que aparecen casi solos cuando se acerca la Semana Santa. Entre ellos, el bacalao sigue ocupando un lugar claro en barras y mesas de toda la ciudad. Por eso, hablar ahora de la ruta del bacalao no es forzar un tema de temporada, sino mirar una costumbre que se repite cada año y que sigue teniendo sentido en los locales históricos.
Dentro de Restaurantes Centenarios, este recorrido encuentra un marco natural. Son casas que han mantenido recetas reconocibles y una manera de servirlas que sigue conectando con el público. En ese mapa, Casa Labra aparece como una de las referencias más conocidas, especialmente cuando hablamos de bacalao en Madrid.
En Cuaresma el bacalao vuelve a ganar espacio
El bacalao en Cuaresma forma parte de ese recetario que reaparece cuando cambia el calendario. En Madrid, suele traducirse en frituras, tapas sencillas y raciones que vuelven a ganar protagonismo en estas semanas. No porque sean una novedad, sino porque siguen funcionando.
Cuando alguien busca el mejor bacalao de Madrid, muchas veces no busca una versión reinventada, sino un sitio que respete una forma clásica de prepararlo y servirlo. Ahí es donde los restaurantes históricos mantienen su peso.
Tajada y croqueta de bacalao: dos clásicos que siguen presentes
La tajada de bacalao sigue siendo uno de los bocados más reconocibles de estas fechas. Su fuerza está en la sencillez: buen producto, una fritura bien hecha y una receta que no necesita mucho más. La croqueta de bacalao, por su parte, ofrece una opción distinta, más cremosa, pero igual de ligada a ese repertorio tradicional que vuelve con fuerza en Semana Santa.
En algunas barras también aparecen los soldaditos de pavía, otra preparación habitual cuando el bacalao vuelve al centro de la conversación gastronómica madrileña.
Casa Labra dentro de esa ruta clásica
Hablar de bacalao sin mencionar a Casa Labra sería raro, porque lleva años apareciendo entre las referencias más conocidas de Madrid cuando pensamos en este producto durante la Cuaresma. Su popularidad la ha convertido en una parada habitual para quienes buscan volver a sabores muy ligados a estas fechas.
Más allá del caso concreto de este local, lo interesante es que sirve para entender algo más amplio: en marzo, varios restaurantes históricos de la ciudad recuperan preparaciones que siguen ocupando un lugar reconocible en su oferta y en el imaginario madrileño.
Un recorrido que encaja especialmente bien en marzo
La ruta del bacalao en Madrid cobra sentido en esta época porque coincide con un momento del año en el que ciertas recetas vuelven a primer plano. No hace falta presentarla como una novedad: basta con ver cómo regresan a muchas barras elaboraciones de siempre y cómo siguen encontrando su sitio en locales con historia.
Para quien quiera revisar esa parte más clásica del recetario madrileño, este es un buen momento para hacerlo: con una tajada bien hecha, una croqueta y alguna parada en casas que llevan tiempo formando parte del paisaje gastronómico de la ciudad.